La indulgencia implica la sensación de darse un capricho o permitirse algo delicioso y gratificante. Es disfrutar de un momento especial que proporciona una experiencia placentera y satisfactoria al paladar, un verdadero deleite.
En 1973, al innovador David Dand, un ejecutivo de la empresa de productos alimenticios y bebidas R.A. Bailey & Co., se le ocurrió unir dos grandes tesoros de su país, Irlanda: su nata, la más cremosa del mundo, y el reconocido whiskey irlandés. Tras muchas pruebas consiguió, por fin, dar con la fórmula precisa y el procedimiento perfecto que permitía combinar crema y alcohol de una manera estable y homogénea, con otros licores, el mejor chocolate y deliciosa vainilla, además de otros interesantes ingredientes.
Sobre el whiskey irlandés, poco más hay que agregar. La palabra whisky proviene del gaélico irlandés y significa “agua de vida”. En Irlanda se destila whisky desde el año 1000 y es uno de los más reconocidos a nivel internacional. Así nació Baileys, el primer licor de crema irlandesa que se ha convertido en un ícono asociado con la indulgencia y el placer, en una bebida única y deliciosa.