Martin Miller’s 40º es la obra maestra original de la marca. Se destila en un alambique de cobre en Inglaterra. Posteriormente hace un largo viaje hasta Islandia. Allí la selección de botánicos se remoja en agua de los glaciares previamente filtrada en rocas volcánicas. Después se mezclan con el destilado, y la ginebra ya está lista para regresar a Inglaterra. Es por esto que algunos la llaman la ginebra de las tres mil millas.
En la elaboración de esta ginebra se emplea una gran variedad de botánicos. Entre ellos destacan la corteza de cassia, el limón, la naranja, el enebro, la canela, la nuez moscada, y la angélica. Todos estos botánicos están equilibrados gracias a cinco cuidadosas destilaciones en pequeñas tandas.
La historia de Martin Miller’s 40º empieza en la primavera de 1998 en un bar de Nothing Hill cuando a 3 amigos les sirvieron 3 gin tonics decepcionantes. Fue en ese momento cuando Martin Miller retó a sus dos amigos a revolucionar el mundo de la ginebra. La idea fue darle un toque moderno a la ginebra clásica para así atraer a una nueva generación de amantes de la ginebra. Claramente lo consiguieron.
Martin Miller experimentó sin descanso, dividiendo el proceso de destilación en dos destilaciones separadas. Así descubrió que la mejor combinación resultaba de destilar primero el enebro con los botánicos terrosos, y después los cítricos, las pieles de naranja amarga y de limón. Finalmente combinaba ambos destilados en un único destilado de ginebra. Si a todo esto le sumas el agua más pura de Islandia, el resultado es excepcional. Una ginebra moderna y sutil con aromas a jazmín y flores blancas además de enebro. En boca aparecen el cardamomo, la pimienta y el enebro, desembocando en una explosión de cítricos.