Ossian Quintaluna 2022 procede de Nieva, un pequeño enclave segoviano donde la verdejo crece desde hace siglos. Las viñas viejas resisten gracias a suelos arenosos y a un clima continental que define la identidad de la zona. Esta herencia explica la singularidad del proyecto, que busca preservar la diversidad genética y la memoria vitícola del lugar.
El equipo trabaja con una idea clara: proteger un patrimonio que estuvo a punto de perderse. La vendimia se hace a mano y en pequeñas cajas, lo que permite seleccionar cada racimo con cuidado. Después, la uva se prensa de forma suave y fermenta en depósitos pequeños con levaduras propias del viñedo. Así se mantiene el carácter más auténtico del verdejo.
Ossian siempre ha defendido una filosofía sencilla: recuperar la esencia del verdejo segoviano y llevarla a un público que busca vinos con identidad. Las parcelas viejas continúan siendo el centro del proyecto. A través de su cultivo, la bodega protege viñedos que habían quedado relegados durante décadas. Por eso Quintaluna se ha convertido en un símbolo de continuidad.
Asimismo, el trabajo en campo se basa en prácticas respetuosas que fomentan la salud del suelo. Todo ello ayuda a garantizar un futuro para estas viñas históricas. La apuesta por procesos poco intervencionistas en bodega completa una visión que prioriza precisión y honestidad.
En definitiva, Ossian Quintaluna 2022 demuestra que la tradición puede dialogar con la modernidad sin perder autenticidad. Este blanco representa una forma de entender la viticultura basada en la memoria, la coherencia y un compromiso real con el origen. Ossian Quintaluna 2022 refleja una forma de trabajar que mira hacia adelante sin olvidar lo que hizo grande a esta tierra. La caja contiene 3 botellas de O,75 litros.