Alto de la Estrella 2019 es un vino de parcela con nombre de constelación y carácter de montaña. Garnacha pura del viñedo más alto de la bodega, a 1.100 metros. Plantada en 1961 y con suelos de pizarra atravesados por una veta de cuarzo.
Un lugar que parece sacado de un cuento. Hay lugares que permanecen olvidados en el tiempo, hasta que alguien con buen ojo los redescubre. La Sierra de Gredos es uno de esos lugares. Viñedos de altura, suelos de granito y garnachas de cepas viejas. Un rincón que lo tiene todo: granito, garnacha y altitud. La santísima trinidad para elaborar vinos con alma.
En cuanto a la bodega, está asentada en el pueblo abulense de Cebreros. La casa tiene su pilar fundamental en la búsqueda de lo diferencial y lo auténtico. Y lo cimenta sirviéndose del paisaje. Cepas viejas recuperadas desde una viticultura orgánica, y una elaboración mínimamente intervencionista. Una combinación que no puede fallar.
En 2012, Jesús Mª Soto decidió emprender su propia aventura. Tras 25 años como comerciante de vinos y participando en diferentes proyectos bodegueros nacionales e internacionales, encontró su propia voz. La clara vocación familiar de SotoManrique quedó patente desde la elección de su propio nombre. Éste surge de la unión de los dos apellidos de la saga, Soto y Manrique. Y continuando con esa vocación, ahora lleva el timón su hija Belén.
Y volviendo a este vino, Alto de la estrella 2019 es un vino que combina elegancia y frescura. El envejecimiento en madera le confiere una estructura compleja y equilibrada, sin opacar su esencia afrutada.